domingo, 24 de abril de 2011

CUANDO DESPIERTES MAÑANA ( 84.)

cesiones que sé permitía a si mismo en la oficina (exclusivamente los sábados).Esto es,sintonizar
el hilo musical en música -pop,en vez de la más espartana música clásica.Al pronto quiso ver unos papeles,algo que pensó necesitaba con urgencia guardados en sú tercer cajón.Y entonces topó;no sé si por casualidad o no con la fotografía "totem" de sú juventud.aquella en la que
sé distinguía a Alex claramente sonriendo entre otras personas de aquellos días.Chicos y chicas
(Shhh),todos con los ojos reverberando felicidad.Sé puso un poco triste,y es que (nadie guarda
una foto así si no es por una razón muy poderosa).Entonces todas las esencias de la noche anterior sé agolparon en sú cabeza-"Alex mi vida,mi amor;¿pero donde he estado yo todos
estos años"?.Sé aproximó despacio a los grandes ventanales con ambas manitas en los bolsillos
jugueteando como siempre con sús 7 monedas;y entonces;no sé;lé pareció que había más coches de policia que nunca.No lé dió importancia,pues sú mente volaba una y otra vez hacía Alexandra.
¡Mira!;de momento sé iba a terminar con toda esa porquería de trabajar los sábados por la
mañana.De ahora en adelante,mucho o poco,todo iba a ser para ella.Si;sería sú esposo,sú
amigo,sú amante,sú mundo,y jamas sé separarían otra vez.Compartiría con ella el resto de sús
días hasta el fín.(no lo dudeis).Pero...¿ese Ruiz de Carcasona?.¿quien sería?.Un activista no
podía ser un hombre serio,eso seguro;pero de lo que tambien era consciente es de que era un hombre extraordinariamente bregado...¡pero bueno!;y la sonrisa volvió a sú rostro al pensar en ella.¡Ahora mismo llamó a sú casa como siempre!.Como en los viejos tiempos;como si la
vida no hubiera transcurrido jamas.(shhhh);seguro que lo coje Marta.Rió para sús adentros gozoso.¡Dios cuanto la quería!;¡Y cuanto la había echado de menos!.Ojalá no hubiera cambiado
de casa.Aquella casa grande,antigua inmortal que el recordaba.Aquella casa en la cual toda
la familia transmitia sú particular encanto.Todavía lé parecía oir la risa dulce de sú padre y el ajetreo de los niños subiendo y bajando las escaleras.En ese momento Oscar asomó la cabecita
por la puerta (previo aviso de 2 toques).
-Té invito a desayunar Eger-lé dijo con amabilidad.Pero este hacíandole un gesto simpático
lé advirtió con gracia que hablaba por teléfono.(por cierto:¡que bien olia todo el mundo a
primera hora!).Sonó un tono;(nervios),dos,tres,y al fín lo cogió Marta.
-¿no té lo había dicho?.
-Casa del Señor y la Señora Archier.¿quien está al aparato?.
-Hola Marta;-saludó Eger encantado.
-Buenos días-dijo esta con voz neutra,pues había reconocido al instante sú voz.
-Marta,Marta;Marta-exclamó Eger recostándose hacía atras.
-¿Está la señorita Alexandra?.
-Lo siento mucho Sr.Washington;la Señorita Alexandra ha muerto.En este momento están aquí los doctores.¿quiere hablar con alguien en particular?.
-No;no gracias-respondió Eger sín saber apenas que decir.