minado comenzó a convulsionarse la situación.Muchos de los manifestantes antes dispersos,
marchaban ahora agrupaditos,con sús pequeños carteles y los ojos brillantes de esperanza.Frente a ellos,yo no recuerdo haber visto nunca tanta policia.Todos eran altos,valientes y fornidos.Y por supuesto adscritos a las más terribles unidades de élite.Sús
uniformes (oscuros como las tinieblas),contrastaban con el brillo de acero de sús cascos y la
dureza de sús demoledores escudos.Sín embargo ya sé habían agrupado los primeros y avanzando todos juntitos decían.
-¡venga!;¡venga!;¡venga!;¡con nuestros escuditos!.¡hum.No podemos con ellos!;¡són muy fuertotes!.Y es que desde cualquier punto de vista,aunque era cietamente una lucha valiente
y desinteresada,era decididamente una pelea desigual.Aunque eso seguro,tuviera un halo de
romanticismo...un no sé qué de invencibilidad.Hoy iban a perder;eso no admitía réplica,pero mañana...mañana hombres y mujeres de todas las razas,de todas las edades y de todas las naciones serían verdaderamente libres.Y quizá un día por fín,todos aquellos que sé dedican a la
política decidieran de una vez erradicar el hambre,la miseria,la maldad,y luchar denodadamente
contra las enfermedades en la tierra.Pero en la calle la lucha prosigue.Por todas partes arden
papeleras,contenedores y algunos bancos del mobiliario urbano.Por cualquier lado sé escucha el ulular de las sirenas.Estando ya casi en el cogollito,Eger observa atónito como un coche de policia avanza y de repente con un violento frenazo ha de detenerse.Pues un manifestante (Eduardo Parker),sé ha lanzado contra el capó con los brazos extendidos y saltando.(es un viejo truco
y es un viejo conocido de la policia).Lo cual no es óbice,para que el cabo Higgings,(al cual ya lé tenía más que cansado)saliera como un rayo del asiento del copiloto,y apoyando el bracito en
el capó con el objeto de dar mejor la vuelta dijera:
-¡Esta vez té la has jugado Parker!-ante la inmnente fuga del activista.El lugar en el que Eger sé
encontraba ahora sé había convertido en uno de los más peligrosos.Varios manifestantes
retrocedían corriendo hasta que uno,no tuvo sino la desdicha de tropezar,arrastrando al suelo
a tres o cuatro,frenando asimismo a otros muchos.Las fuerzas especiales (muy superiores en número),siguieron a los que reanudaron la fuga,pero muchos de ellos,pararon ante los caidos
y haciendo uso "disciplinario" de sús terribles "defensas",una y otra vez lés golpeaban sín descanso.Eger estaba tan cerca que casi podía tocarlos.De momento el no reparaba en nadie.El muchachito caido presentaba muy mal aspecto,pues manaba sangre por la nariz,y por algún lado
indeterminado de la cabeza.Pero pese a todo 2 policias (uno especialmente gigantesco).Lé seguían pegando y pegando yo diría que con saña.
-¡Oiga!;¡Oiga!-intervino Eger lleno de espanto.