-¿Una fresita?-la ofreció Wilma frunciendo los morritos con glamour pues ¿que chica en el mundo
no ha soñado alguna vez con ser una princesa?;momentos en los que desde cualquier parte
sé podía escuchar la voz:dulce;melódica;andrógina;ronca; de Amaía T.Así y todo la cerveza
corría ahora en jarras de generosidad desproporcionada y a aquella altura de la noche con seguridad eran muy pocos los que aún evocaban la guerra.Minutos despues;las elegantes damas
y caballeros-"Manners"-tuvieron la intención de iniciar el primer círculo;y así los
oficiales pateaban el suelo al compas de la melodia;mientras una y otra vez las damas llevaban
una suerte de compas dando palmas.Por sú parte;en la habitación del bello Paul sé observaba
la luz naranja y limón del "tresix";toda vez que sé hacía acompañar por una bella joven al
lecho.
-¿pero como?...¿y esto?...¿es un melocotoncito...?.
-¿Lo esperabas?-exclamó ella toda vez que rozó aquella genialidad,pues era así que las
antiguas bolitas chinas;ahora habían sido sustituidas por estas frutitas;estos néctares con los
cuales a veces sé alcanzaba el cielo;toda vez que sé deslizaran ora de este...ora de otro modo
al compas y roce de los muslos...Así pues pronto reparó en sús botas de caña;mientras el
capitán (mi capitán;oh mi capitán);subía junto a Lancaster en el ascensor del vetusto edificio
de oficinas en aquel silencio tan propio de los veteranos de guerra.Despues el legendario oficial
abriría con mimo;con cuidado el estuche de tan solo 7 piezas;del cual conjuntaría sú fusil
-Entonces...¿una bala?...-preguntó Lancaster.Lé miró en silencio;lé guiñó un ojo;sonrió.
Para acto seguido tratar de hacer punteria mientras Lancaster equipado con sú cronix
apoyaba los brazos sobre sús rodillas.Entonces observaron como el bello Paul había
dispuesto 2 mullidos almohadones en mitad del camastro.Y así uno era de color rosa y otro
de color azul.-