El día se presentaba...¿ magnífico?...si;magnífico podría ser un adjetivo revelador para aquella época del año toda vez que el Sr.Baltimore (de los Baltimore de toda la vida),dejaba reposar con un cuidado infinito
su nueva bicicleta "la albondigilla"-junto a una de las bandas al efecto del soberbio auditorio sax.
En realidad no le había sido dificil sobornar "al jabalí",en aquellos días nuestro querido y entrañable responsable de iluminación por lo que ahora y en el mas sepulcral delos silencios subía en uno de los ascensores de servicio en dirección a los grandes palcos.
De este modo-y toda vez que asiduo dela ópera-el almirante Marshall había tenido el detalle de invitar a su hija Nancy,la cual ahora aparecía magnificente junto a Herbert...aquel fabuloso Herbert;Herbert:simpático,
querido,entrañable y ufano y Herbert en otros días inmortales "el ami de la maison...".Así, este al instante pudo observar en el patio de butacas a varias de sus hermosas clientas-o bien ex-clientas-toda vez que seguidor de "Hilmax" había desarrollado para las mas fieles de sus seguidoras el método "pálpito",el cual si bien gozoso en extremo,lo cierto es que admitía la dulcísima "palmada celestial...".Mas arriba en aquella parte del recinto conocida desde antiguo como "gallinero".Freddy;Bryce;Calvé;Enriqueta y tantos muchachos tatareaban los primeros compases de "Valery...",al tiempo que ora si...ora no...oscilaban sus cabecitas,consentían en encenderse las luces del escenario...¡Ohhh..!.Y ya en el palco de butacas el capitán (Mi capitán;oh mi capitán),parecía oscilar un poquito su dedito índice al compás.