I.-Conservan algo de maravilloso,de muy verdadero las antiguas orquestas musicales radicadas en medio de las plazas o jardines.Y de este modo el chisporroteo de emoción en los ojos de los aprendices,la calma de los veteranos,de algún modo se respira el talento...y entonces aquí la viola...tan cerca del violonchelo...por favor dame un "Do".
II,.-Advierte entonces un periódico,como respecto a la vida,al hecho magnífico de nuestra vida de calle,el hombre mediterraneo no está sino retrocediendo, toda vez que sus capuchinos...aquellos entrañables capuchinos pasa a tomarlos en casa,y de este modo quizás junto a la radio (Tic-Tac;Tic-Tac),tan solo se escucha el sentir del reloj.
III.-De tal suerte que entonces no pude sino evocar a la fabulosa cronista toda vez que aseveraba como despues de la segunda guerra mundial,en las crisis, en aquellas ciudades de Roma,Nápoles,Turín cualquier persona que fuere,alguien que quizás hubiere salido de apuros... deja entonces pagado un capuchino,el cual jamas sabrá cuando ni a quien...en ese pequeño ejercicio de solidaridad tan bonito para con su patria...