I.-Y sin embargo...¡ que gran virtud propia del cristianismo es el perdón !.Con todo aún decía el clásico en sus días brillantes:¿porqué me odias si aun no me debes un solo favor...?.De tal suerte que a propósito de
ello podría evocar otras historias apasionantes,con herida.-
II.-Y de este modo,noches indistintas en el bar...semblanza,espíritu y nostalgia de los bares musicales...en aquella la tonadilla la cual juntos cantábamos a modo de bienvenida a los alegres camaradas:
-" Ohhh...in Camelot..in Camelot you´re never you cry..."
III.-De tal suerte que al breve me encuentro con una muchacha de mi edad,seria,la cual había abonado escrupulosamente su consumición. Traté de hacerla sonreír pues en aquellos días eran muchas mis facultades mundanas,si bien pronto comprendí como su problema era serio,grave,profundo..