No somos conscientes o nuestro propio egoísmo no discierne aquello que desea la época. De tal modo que cuan espectacular la fachada del Banco de Valencia. Aquella calle señorial la cual olía a golosinas,a palu-Lus, a jugosas transacciones financieras.Con todo queda para los buenos libros la terrible exposición al ladrillo de este banco.Aquellos balances denominados en otros días de vértigo, con todo añadir 5 cajas derruidas por la crisis.Si;desde luego que bendicion las novelas de buenos y malos.Pero por favor,no
juguemos con la historia.