Amanece entonces en el circo máximo ,días en los cuales las virtudes de las profesiones se
entremezclan con las risas,chanzas y lamentos de la nueva jornada.Así es gente la cual ha decidido
en su mayoría trasladarse del ágora,gente en cuanto Roma..Roma ciudad eterna ha perdido su sangre
y ha decidido llamar en su auxilio al fin a alguien ajeno a esta,y de este modo la llegada de Vespasiano.Como trasfondo el clamor de los leones,las fieras las cuales allá en la vileza del hombre
no son alimentadas para solaz del espectáculo y de otra manera el olor a grasa de los gladiadores,el sonido metálico de las espadas,la virtud del entrenamiento el aroma fresco que deviene por parte de la buena oliva verde,del tomillo.productos a la postre traídos de todas las partes de la tierra .Nos preguntamos entonces como cuestión metafísica el hecho del odio entre los gladiadores,de la inoculación del odio entre los gladiadores comparándolos toda vez con el presente - valga la analogía - con aquel odio (tal y como reflejan las pantallas), el cual discurre por parte del nuevo circo de nuestros días tal y como fuere el congreso de los diputados.